lunes, 21 de junio de 2010

Derechos de la mujer soltera (Cont.)

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14. La mujer soltera puede abusar. Podrá acceder a encuentros cercanos con adultos menores a su edad, siempre y cuando parezcan de más de 18 años. No se solicitará D.N.I. ni fecha de nacimiento verdadera. La mujer soltera es soltera, pero tiene criterio.


15. Los derechos que aquí se alistan pierden vigencia el día que la mujer soltera asuma que está comprometida en una relación con otra persona. Ni antes ni después.


15. (Bis) La mujer soltera no puede asumir que está comprometida en una relación si no acepta formal y verbalmente el cambio de estado sentimental. La mujer soltera es soltera, no mentalista-y mucho menos pelotuda.


16. La mujer soltera utilizará el recurso de la mentira como herramienta anti-depresión cuando le venga en gana. Quien escuche alguna de sus falacias no deberá bajo ningún punto de vista llevarle la contra. Recordar cuidar la salud mental de la soltera.


17. Para esta entidad, la mujer cornuda es considerada como soltera. Estos derechos retoman su vigencia automáticamente en el mismísimo momento en que la mujer no soltera se entera de que la cagaron.


18. Será comprendido bajo la comprensión de esta declaración que la mujer puede ser soltera de por vida si no encuentra nada mejor. (La mujer soltera que se quemó con leche tiene derecho a ver una vaca y llorar. Y vestir santos y hacer valer sus derechos por los siglos de los siglos).


19. Queda exenta -y casi prohibido- para la mujer soltera tener amigos hombres. Podrá tener compañeros, conocidos, amiguitos o “los pibes” pero jamás podrá adjudicar el valor de la palabra “amigo” a un hombre.


20. La mujer soltera podrá solicitar que se agreguen derechos a esta declaración Serán contemplados con benevolencia, cariño y comprensión.

domingo, 20 de junio de 2010

Consuelo se busca

Cuando le cuente a mis hijos qué hacía yo y cuáles eran mis costumbres a los “veinti-ene”, seguro también me avergüence de muchas cosas, pero esto es lo que tengo por ahora. Y no sé si está muy bueno.

Vivo en un mundo en el cuál hay que ir cada vez más rápido y escribir cada vez más cortito. Hablar poco, claro y conciso. Que se aburren y/o no entienden. Audiencias exigentes. Excitante y estúpidamente exigentes al mismo tiempo. Quiénes son esas audiencias y cuáles son las importantes son cuestiones que no tengo tiempo para pensar ahora. Pero también me desespera un poco. Esto se viene encima y uno ya está en el baile. No hay tiempo para pensar. Y bailar sólo temas cortos. Nada de cuatro cuarenta. Y si no se logra expresar todo de manera más breve y decir lo mismo implica alguna falencia comunicacional.

Dado que no manejamos el tiempo necesario para pensar, nos podríamos proponer, por lo menos, anotarnos en un papelito “acordate de pensar en tal cosa”. Para ver si en algún momento nos hacemos un ratito y nos detenemos a pensar.

Pero claro, “anotar en un papelito” es definitivamente obsoleto. Entonces ahora lo reemplazamos por la agenda electrónica y el recordatorio en el celular. Si yo pudiera hacerme una lista de cosas en las que “debería pensar” o “no debería dejar pasar”… pero por alguna razón que no tengo tiempo para resolver, simplemente llegué a la conclusión de que es poco probable darle curso a una acción tan pero tan coherente.

No hay tiempo para escucharnos todos. Sólo tienen que hablar los que tengan algo “importante que decir” y la definición de importante la sustenta la cantidad de tipos que escuchan a ese que habla cortito y fácil.

Tengo miedo de caer en eso. Tengo terror de haber caído en eso y no haberme dado cuenta. ¿Estoy vieja? ¿Estoy adolescente? O es la misma esquizofrenia que tengo en las venas desde que nací, sólo que ahora está expresada en términos de auxilio. O “¡¡Auxilio, estoy pensando!!”

En media hora por reloj, me haré acreedora de 45 temas en versión mp3. En una hora las tengo sonando en mi celular. Y en un día las tiene mi vecino, gratis. Dos meses después pasarán a manos de un encapuchado que me sorprenda en la calle. Auxilio, estoy pensando de nuevo.

El desafío es inventar el tiempo para vivir la vida además ¿no? Vivir, crecer, aprender, bailar, leer, hacer currículum, ver y participar del arte. Además de decir qué estamos haciendo. Yo no sé, pero a mí esto me está costando. Pensé que no iba a perder mi capacidad de escribir algo más largo de cientocuarenta caracteres. Y ahora tengo miedo.

Sinceramente ya estuve pensando esto durante aproximadamente cincuenticinco minutos y no llegué a nada. Y ya tendría que estar haciendo otra cosa. Siguiente. Siga participando. Anote, siga pensando, (¿vuelva a la libreta?) sálvese quién pueda. Esto es 2010.

(Esta reflexión está dedicada a un marciano. Si entendió algo que me explique, ya sabrá dónde ubicarme.)