Cuando el comensal ingresa al sitio, ya puede sentir el aire impregnado de sabrosa humedad. Pero se siente atraído violentamente por un cordón invisible que lo acerca con velocidad a las cajas. Mientras accede, extasiado por el hipnotizante aroma, deberá prestar atención para no colisionar contra un cartel plástico “Caution Wet Floor”. Es que cuando uno ingresa a este sitio presiente casi mágicamente lo que pedirá. La cruda verdad es que no hay mucha opción.
La precoz atención al cliente en este lugar amenaza con hacer olvidar a uno lo que quiere pedir. Es que cuando pudo concatenar sus ideas, inmerso en un mar no imaginario de ruidos, música y niños gritando, ya ha efectuado el pedido. En ese momento algo le notifica que la tiene definitivamente adentro. Los niños ya han celebrado su matrimonio con el pelotero y sus zapatillas han volado al más allá. Es en ese preciso instante cuando Ud. recuerda que ingresó a Mc Donnald´s hace media hora y almorzó en un cósmico santiamén.
Y así, nota que su visita será cíclica, una y otra vez, en recurrentes viajes del pelotero a la caja de los helados, y de ahí al pelotero. Finaliza el recorrido en una farmacia comprando Nopucid y secando con su propia remera la hirviente y juguetona transpiración de sus hijos. Salud, padre, Ud. ha ingresado a las vacaciones de invierno.
La precoz atención al cliente en este lugar amenaza con hacer olvidar a uno lo que quiere pedir. Es que cuando pudo concatenar sus ideas, inmerso en un mar no imaginario de ruidos, música y niños gritando, ya ha efectuado el pedido. En ese momento algo le notifica que la tiene definitivamente adentro. Los niños ya han celebrado su matrimonio con el pelotero y sus zapatillas han volado al más allá. Es en ese preciso instante cuando Ud. recuerda que ingresó a Mc Donnald´s hace media hora y almorzó en un cósmico santiamén.
Y así, nota que su visita será cíclica, una y otra vez, en recurrentes viajes del pelotero a la caja de los helados, y de ahí al pelotero. Finaliza el recorrido en una farmacia comprando Nopucid y secando con su propia remera la hirviente y juguetona transpiración de sus hijos. Salud, padre, Ud. ha ingresado a las vacaciones de invierno.




