viernes, 27 de noviembre de 2009

Humilde tributo en mi idioma







¡Ay! Joaquín

Y se le viene a la mente “No sopor, no sopor”. Y se enoja más todavía.

-¿Por qué mierda habrá hecho un rap?¿En qué carajo estaba pensando y por qué no se dedicará exclusivamente a la balada, que es lo suyo?


Es tarde. Respira profundo. Escupe un fresco humito por la boca. El frío húmedo de Buenos Aires la pone de peor humor. Y esa bufanda a cuadros no la abriga nada. Pura decoración.

Mira el reloj. Ansiosa; No sopor estar ahí mucho tiempo más. Ya le dieron las once hace rato.

-El próximo viene dentro de veinte minutos eh...


-¿Cómo es cuándo estabas acostumbrado a otra cosa y de repente cambia, y no se puede controlar? Supone que uno se va acostumbrando a la fuerza, no puede elegir, pero ya está ahí.


Y le gustaría estar escuchando Barbie Superstar en este momento, pero no tiene pila el mp3. Y no compra, porque le da bronca que estén caras, no tiene un duro y no quiere pelear con Nicanor, el quiosquero gay de Retiro.

No tiene ningún don en especial. No sabe tocar ningún instrumento, excepto los intentos fallidos de flauta dulce en séptimo grado. Nunca aprendió a bailar. Eterna espástica.

Se baja del subte, camino al tren. Le respondería que no es ninguna señora, y que no, monedas no tiene. Supone que si estuviera en Madrid la rutina sería la misma seguramente. La ciudad muy parecida dicen. Pero estaría en Madrid, joder.

Y lo más insólito, lo menos adecuado. Un sexo masculino, entre veinte y treinta años, un intento de hombre.

-Qué gorda que estás


Procesando ... Pensando una respuesta.

Conectando con el servidor … Girando hacia el objetivo.

-¿Y vos, te creés muy lindo?


-Yo sí, mas o menos lindo. Si.


-Ah bueno, nunca te miraste al espejo. Sos más feo que un culo y te falta muchísimo para ser lindo.



-Y a vos mucho para ser flaca…


Digiriendo la impertinencia, procesando <<…>> Volviendo hacia el objetivo.

-¡¡¡ %&&$#!!!


Escuchame una cosa flaco. Vos en el chamuyo sos malísimo ¿no? Es más, se te nota en la cara. ¿Hace cuánto que no la ponés?

Si esto fuera una canción de Joaquín, en la próxima estrofa estarían desnudos, borrachos o drogados. Y en la siguiente estrofa sería de mañana y al verse las caras, ojeras malvas, simplemente se querrían matar.

El subte anduvo mal. Y el tren peor. Y la maldita suerte típica de No sopor, No sopor: cuando saca el boleto no se lo piden. Y cuando se lo piden, usualmente no lo sacó y ahí viene el estribillo, que se repite, todos los días más o menos igual.

-¡Ustedes son todos unos vagos, hijos de puta, que no quieren laburar!



-Epa, que boquita


-¡Me importa un carajo viejo, qué te metés vos, muerto de hambre!



-Todos unos negros hijos de mil puta. Lo hacen apropósito


Sabe que esa pasión es una ruina, pero no lo puede evitar. Siempre es la misma audiencia. Alfiles azules disfrazados de trabajadores. Ejército de piedras. Musas inspiradoras de la queja más común, de la catarsis pura. Chivos emisarios de la mierda de la ciudad.

Y los otros topos, del gris laberinto-sospecha que sean del mismo palo que ellos. Comparten los mismos códigos, pero son más inteligentes. Transitan cronometrados, emanando mugre a la mugre que está encima de ellos.

Ella sabe que en este momento podría gritar << ¿Qué hecho yo para merecer esto?>> Pero como no tiene pila no dice nada.

La rutina la pone histérica, al borde de un ataque de nervios. No encuentra una puta razón para deshacerse del asco que le provoca la obligación de desenvolverse en ciertos ámbitos. Si fuera una sopa de letras, ella sería un Sudoku incompleto, nivel tres.

El viaje continua, no sopor. Recuerda las frases de su madre <>. Eso es fácil. Definitivamente no ha patentado un modo de andar.

Un día más, la estación, el tren, las mismas caras. Y el gran dilema. Sacar el boleto o no sacarlo. Es que el problema va más allá de los ochenta centavos. Es una cuestión personal. Ya sabe lo que va a pasar: se viene la misma pasión, el torbellino, los daños a terceros.

Y una completa desconocida, virgen milagrosa corta el pensamiento con una breve declaración:


-Saqué un boleto a Vicente López. ¿Te sirve?


-Em.. Si. ¿Pero no lo vas a usar?


-No. Tomá



-Te lo pago, dale

Difícil arte. Comprende entonces que de eso se trata. Una de cal y una de arena. Pensar despacio para andar de prisa. Una lección que todavía le cuesta mucho entender.

Si fuera más vieja conocería mejor sus letras y escribiría menos desastres. Así es como cantar en la ducha, una pena.


domingo, 22 de noviembre de 2009

biología y llanto

¿Existe alguien más con el poder suficiente para definir qué amerita mi llanto y qué no?


¿Qué pasa si una mariposa en Singapur murió de tristeza porque se enteró que su vida duraría solo un día, y yo quiero llorar por eso?

Dejadme en paz, malditos mandatos sociales, que acá no se llora o que los hombres no lloran. O inclusive que llorando no se arregla nada. ¡Permítanme la libertad del caudal sin sentido!

Sea el día catorce, o el treinta y cuatro, llueva o solee, déjeme llorar cuando yo quiera. Yo disfruto del nacimiento. El nudo en el pecho que se siente justo antes de la primera lágrima. Ese momento incontrolable-solo en apariencia. Cuando corre la primera lágrima y cuando lo admito: si, estoy llorando. Admitir el propio llanto es encontrar la llave que descomprime el nudo. El parto de la nueva era, futuro alivio pasajero.

La mariposa ya murió, pero detrás de ella otro simpático gusanito se salió del chaleco, animándose a vivir a su breve vida.

("Shit happens" me dijo una amiga). Dejalo ser, llorá y no escuches a nadie. Después volvé a empezar. Punto.

domingo, 15 de noviembre de 2009

No es simple. No es Claro.


No se quién fue que dijo que las nuevas tecnologías facilitan la comunicación. Pero es mentira. Si no existiera facebook ni msn, ni los celulares, las relaciones serían más simples. Pensalo un segundo: si te interesa hablar con alguien, tendrías que ir a la casa y notificarle tu interés, en persona. Claro, el esfuerzo que habría que hacer para eso dejaría bien claras las cosas. Además, irías al punto.<< ¿Qué tanta vuelta, si ya estoy en la puerta de tu casa?>> se dirían esas inteligentes personas. Además, ¿qué tanta hipótesis? Las hipótesis sobre las relaciones no hacen más que quemarnos cada neurona. Y cuando ya no queda ninguna neurona, y tenemos que hablarnos no podemos ni pensar en lo que decimos. Ya derrochamos toda nuestra energía metaconjeturando. (significa la conjetura sobre la conjetura; el popular "meta conjetura y conjetura")
Además:
1. No existiría el histeriqueo. ¿Viene hasta la puerta de tu casa a histeriquear? No creo.

2. Ya no habría nada más que decir. Ya estaría todo dicho. ¿Qué más agregar? Una sonrisa, ¿unos mates? (Yerba, ¿hay?)

3.No existirían las mentiras, ni el compromiso. Si es tu cumpleaños, que la persona vaya y te diga feliz cumpleaños en la puerta de tu casa. Punto. El resto... boolshit. Feliz cumpleaños por mensaje de texto, una mentira más de la sociedad digital.

Las relaciones deberían marchar en dirección a la simplificación. Sin embargo al parecer, cada vez se alejan más de ese destino.
Cuantas más herramientas aparecen, más tengo que aprender. ¿Bilingüe te creías? Pobre de vos. Ahora tenés que saber un montón de otros idiomas.

A saber:
El idioma faceboook
Para empezar, si no tenés facebook sos un freak. O por ahí te la das de freak. Es muy probable que si no tenés facebook no seas indiferente a su existencia. Si no tenés facebook, es por que lo odiás.
Si alguien te busca en Facebook "así de la nada", sin ser amigos en la vida real -y es del sexo opuesto-: en algún punto te quiere dar. Por más que no lo admita.

El chat de Facebook es pirata: ojo con eso. Está sucio. "Puc-Puc". Me da pirata.
Si el 90% de tus amigos son del sexo opuesto, no estás en pareja. Es obvio.
Las galletas de la fortuna, la granja, la posta, las frases de "..." son boludeces para rellenar y dar tema de conversación sin contenido a todo el mundo. Eso implica que estás un poco al pedo, y que en algún punto, te interesa llamar la atención de alguien.

"Esto me gusta": Cuidado con esa frase. No seas gil, que se puede entender cualquier cosa. La inocencia esta perdida en esta comunidad.


El dinámico idioma de msn

Si no tenés msn, de verdad, sos un freak. No hay excusa con eso.

Si alguien se conecta y se desconecta, una y otra vez. Y otra vez. Quiere llamar la atención de alguien, desesperadamente.

Los nicks que expresan estados de ánimo están hechos para que otro les pregunte qué les pasa. Los nicks que son canciones o partes de canciones. Ojo con esto también. La inocencia está cuasi perdida en este medio.
Las canciones en los nicks son como los chistes entre suegras y nueras. SIEMPRE tienen un fondo de verdad, un mínimo porcentaje. No jodamos. Es así.

Los nicks de feliz cumpleaños son copados. El cumpleañero se siente popular si un buen porcentaje de su lista de contactos le dedica un nick. Ayuden al cumpleañero en su cumpleaños, por favor.

La gente que pone su nro de celular en el nick necesita afecto. Poner lo que se está haciendo en el nick es viejo. Eso se hacía en ICQ y después se estiró, hasta aproximadamente el 2005. Si alguien lo sigue haciendo probablemente quiera informarle a otro alguien lo que está haciendo pero no se anima a hablarle.
Los nicks que son una o dos palabras que no te significan nada, es porque no son para vos. La gente no es idiota. Si pone nicks para llamar la atención de alguien, y vos no lo entendés, es porque no sos ese "alguien". (2+2, no tenés chance)

Los nicks que son "nombre+apellido" o "nombre". Personas aburridas.
Los zumbidos son herramientas de puro awareness (ver entrada de blog anterior, "el awareness en la era digital" era, o algo así).

Si en un mensaje mandás solamente un emoticón es porque no sabés que decir, o simplemente porque te cansaste. No hay tema ni lo va a haber. La conversación ya fue. Superalo.

Dicen que la gente que conserva mucho tiempo la misma imagen para mostrar es porque no cree haber salido lindo en muchas fotos más. (hipótesis a corroborarse por la autora en lo próximo)
Unirse a la red de alguien todavía es muy nuevo. Puede sonar freak, pero esas personas son las precursoras de todo. Siempre un paso más allá. Como los que ya tenían facebook en 2006.

El idioma del celular.
Un mensaje recibido a las seis am por alguien del sexo opuesto un sábado implica que quiere tener sexo en el 90% de los casos.

Un mensaje de texto vacío es igual a un zumbido de msn.

No existen los errores. Ya no. "me equivoqué, y se lo quería mandar a tal" ya es viejo. Fue válido en una época, pero hoy no te cree nadie. Sea verdad o no. Cuidado.

Cuando recibís un mensaje de texto de un número desconocido es imposible emocionarte. Después se descubrirá si es equivocado o quién.

La llamada perdida hoy es entendida como el hecho más patético del universo (a menos que sea un número amigo, previamente acordado el código con el amigo)
La llamada por teléfono un sábado a las 6 am por parte del sexo opuesto implica necesidad sexual en cualquier caso.

¿Por qué vivimos bajo la maldita condena de tener que entender todo esto y mucho más para poder relacionarnos correctamente con la gente?

Me estresa de sólo pensarlo. La estresante conjetura me da miedo, asco y sobretodo me provoca mucha ansiedad. Miro mis uñas y no lo puedo creer.

Una de dos: o eliminamos facebook, msn y los celulares o hacemos manuales que se enseñen desde la primaria lo que debemos saber para relacionarnos correctamente.

Nota: cualquier coincidencia con la realidad es pura verdad.

miércoles, 4 de noviembre de 2009

Cuestión de principios


Me mandé una cagada. Yo sabía-quiero decir, desde chica lo sé. Desde el momento en que empezás a dejar de ser una nena, y a tomar las riendas. Definitivamente, yo sé que me tengo que cuidar. Me pregunto todo el tiempo, y no paro de torturarme. ¿Cuántas veces me lo han dicho? ¿Cuántas veces me lo dijo mi mamá?

Desde hace mucho tiempo se que no debo sucumbir a la tentación. Que cuidarse uno mismo es una de las responsabilidades más importantes que nos confiere la vida. Única e intransferible. Y que, además, no sólo se trata de cuidar el cuerpo; es una cuestión puramente de dignidad, tolerancia y constancia. Es un trabajo de todos los días. Y ayer, no me cuidé.

Si, todo eso ya lo sé. Pero en el momento… no me pude resistir. Es esa adrenalina de saber que estás haciendo algo mal, pero que te encanta, se disfruta en el preciso y mismísimo momento en que te estás mandando la cagada.

Pero sabés que después el precio que tenés que pagar puede ser alto. Culpa, unos días de nudo en el pecho y revuelto en el estómago. Ansiedad, ataque y agresión a las propias uñas. Pobrecitas mis uñas ¿qué tendrán que ver? Siempre están pagando las consecuencias de mi ansiedad.

No es por justificarme, pero en esos momentos, todo pasa tan rápido, que casi no hay tiempo de pensar. Se nos presenta, como siempre, la aburrida, pero sólida y razonable opción de hacer las cosas bien. Y al mismo tiempo, dando vueltas por ahí, saltando como idiota, la peligrosa, tentadora y divertida opción de hacer las cosas mal. Esta vez elegí la segunda. Además en este momento del año, que uno empieza a planear…no se en qué estaba pensando. No, definitivamente, no estaba pensando.

Pero elegí así, entre otras cosas, porque no era yo sola la que la pasaba bien en ese momento. Él también. Y en esos momentos, no hace falta hablar. Esas cosas se notan en la cara, en la expresión. Esas sensaciones se escapan del mundo de lo verbal. Y pasan, despacito, y sin hacer mucho ruido, al confuso mundo de las interpretaciones, lo subjetivo y las meras percepciones. Pero yo sabía que él también hubiera elegido lo mismo que yo.

Guiándome entonces, por el utilitarista que existía en mí, “un acto bueno es el que logra la máxima felicidad para el mayor número de personas”, me dejé llevar. Los dos deseábamos lo mismo. Pero claro, ahora yo cargo con esta culpa y preocupación que solo las mujeres tenemos que soportar. Por naturaleza, los hombres tienen esa capacidad de no culparse por estas cosas.

¿Qué necesidad tenía de darle el gusto? Yo se que él lo disfrutó, por que además estoy segura que lo único que quería era sentir como yo me entregaba a él, y al producto de sus manos.

Por educada y complaciente, no pude decir que no. Definitivamente, ese panqueque con dulce de leche que le acepté al chef no era estrictamente necesario. ¿Y ahora? Ya está, mañana empiezo en serio y dejo de mandarme cagadas.