domingo, 20 de septiembre de 2009

La Peor

Viste como es Leticia… hay ciertas cosas que le pasan solamente a ella. Para empezar, concretó con el tipo este bizarro que te había contado. Lo que no se si te conté es cómo lo conoció. El tipo es amigo de una amiga suya. Le gustó desde la primera vez que lo vio, que lo trajeron al bar.

El chabón, aparentemente, re bizarro. O sea, es esa gente que se la da de “loco rayado” y en realidad después te das cuenta que es un Bambi. Esa fue su teoría desde el principio, que se yo. Para que me entiendas: le dijo que tenía 30. Después le dijo que tenía 28. Y más adelante admitió que tenía 27.

Ella lo buscó y empezaron a chatear. Desde el principio empezó con cosas medio raras: primero le dijo que era gay, después que tenía novia. Y después le dijo que en realidad, tenía novia y vivía con dos minas más, sólo amigas.

Bue, la primera vez que salieron, fueron a un bar en Las Cañitas. Resultó ser vegetariano (claramente freak) así que comieron pizza y cerveza. Además, era de esa gente que no toma nunca, y se pone en pedo rápido. Hablaron de temas copados, según me contó, y le habló de su novia y otras mentiras más.

A la vuelta, iban caminando y le encajó un beso. Le dijo que tenía una linda boca (típico comentario para hacerse el loco, para mí). La invitó al departamento y ella dijo que no. Insistió, y le repitió que no. Después le mandó mensajes al estilo “esto no se queda acá”. Bien Leti, eh.

Ese viernes a la noche la invitó a salir. La llevó a un sucucho en Rivadavia y Junín. Falso sucucho igual, porque había cola para entrar, y esperaron una hora. El bar era tipo bolichón, re raro. Adentro había gente de todo tipo. Había africanos, hippies, chicos bien, (GCUs de todo).

Primero intentaron comer algo, pero la comida era un asco. Imaginate, con el paladar de Leticia, no la podés llevar a cualquier lugar(¿?). En un momento a él le sonó el celular y se fue a hablar afuera. Ahí ella descubrió que tenía dos celulares (re pirata). En fin, tomaron cerveza, y otra vez al segundo vaso ya le había pegado. (O se hacía, andá a saber)

Terminaron en Once. Entraron caminando (¡Caminando!¿?) y como él le dijo al tipo de la caja “te pago la noche”, ella asumió que se iba a ir de Once a las Once de la mañana del otro día. Típico de Leticia (asumir, digo).

La cuestión es que se despierta tipo seis, preguntándose si habría roncado. Miró el celular, se acomodó, apagó la tele y esas cosas de “sigo durmiendo”.

En eso él se despierta, todo sobresaltado y le pregunta qué hora era. Ni bien ella le dijo, se empezó a vestir. Leticia, que ya no entendía mucho, le dijo casi riéndose “Qué, ¿ya te vas?”(Definitivamente cuando se quiere hacer la graciosa, es la peor). Y el flaco, que por primera vez habló en serio y como medio preocupado le dice: “Si obvio, yo no puedo caer a las once de la mañana. Si le dije que salía con los chicos…”

En eso… ella se acuerda que tenía que venir a laburar. A la madrugada estaba en Once, y al mediodía tenía que estar en un campo de la loma de quién sabe dónde. Igual, se hizo la que estaba relajada. Mentira, es obvio que le re jodió. Pero como siempre, la reina del hermetismo, no le soltó ni una pista de enojo.

Cuestión que llegó al lugar del casamiento re tarde (imaginate que estaba completamente pasada de rosca). No había descansado, obvio… y encima estaba bastante ofuscada. Imbancable, entre nosotras.

Se puso a armar la barra. Daba órdenes, apurada. Si bien no había tomado mucho la noche anterior, tenía como ese asco al alcohol del “día después”. Se le re notaba, porque al principio me dejó todo el laburo a mí. (Típico de jefe)

Como los ayudantes que le tocaron éramos buena onda, tuvo suerte. Pero de todos modos los dueños del lugar querían que esté ella en la barra. No se, viste esos clientes que ya la conocen y les gusta como labura ella y quieren que lo haga ella y nadie más…

Encima viste que al principio, todos quieren Gancia batido y después daiquiri; después ya no saben ni qué quieren, o no se dan cuenta… Infaltable los que empiezan a caer tipo tres que quieren que bailes con ellos y todo eso. A esa hora ya estaba bastante recuperada, había asumido el rol de nuevo. Por que había estado descolocada. Mal.

Casi al final, solamente quedaban un par de borrachos ahí tirados. Por lo general, eso es un buen signo. Y ahí, en el mismísimo momento de recibir la felicitación, y de manguear la propina por ser simpática, cae el novio. Yo lo saludé re bien, obvio. Pero me resultaba raro porque no lo habíamos visto en toda la noche aparecer por la barra. Claro, ¡¡¡¡Adivina quién era el novio!!!! ¿¿¿La podés creer??? Cuando me dí cuenta, me tuve que ir. No podía aguantar la risa.

Lo que le dije que rescate a su favor es: el tipo tuvo la despedida de soltero más aburrida del planeta: estuvo con una sola mina y en un telo de Once. Igual lo de aburrida se lo dije con onda, no para desmerecerla; es la jefa. Y la novia (a esa hora, ya era la esposa), pobre, que se yo. La reconforté cuando le dije que mientras siguiera soltera, eso no le iba a pasar a ella.

Che, de esto, ni una palabra eh. Le dije que no iba a decir nada, y como siempre, acá me tenés...

viernes, 18 de septiembre de 2009

en el tren

Cuando tenía 8 años, mi maestra de tercer grado, Daniela, quién ya me había traumado en segundo grado cuando me dijo que yo no sabía pintar (cuánta razón tenía), preguntó en una clase de matemática qué otro modo de expresar los números decimales existía. Aseguró que le iba a poner un diez al que respondiera eso. Y yo dije "fracciones". No me explico de donde salió esa palabra, porque sinceramente, me enteré en ese mismo momento. Por eso me acuerdo tan claramente de eso, catorce años después. (¿catorce son?)
En la época dónde todas eran púberes, yo era una nena. No se que tiene que ver eso, pero no importa.
Cuando tenía quince años, la profesora de biología nos pidió que nos aprendieramos una tabla complejísima, con todas las hormonas , y qué funciones tenía cada una. Yo lo estudié porque era nueva en el colegio, y no quería arrancar mal. Todas las hormonas me estudié. No me olvidé de ninguna. Me tomó lección y me puso un diez. Después todos mis nuevos compañeros me aplaudieron y fui nerd por un tiempo. Aunque todavía conservo rasgos nerd que no voy a negar. Y olfa también. Si, ¿y? Me fascina. Es un tema resuelto.
A los dieciseis o diecisiete la profesora de química nos seleccionó para participar en la olimpíada de química. No me acuerdo si salí primera o segunda. Pero fui nerd por un tiempo más. Y a mi papá seguramente se le cayó la baba.
A los dieciocho, mi primer fracaso de la mano de los números. Hicimos un desastre. Estudiamos los logaritmos y las tangentes, para después terminar robando el exámen. Nos creíamos que eramos lo máximo.
Por unos meses pensé que quería ser física-médica. Después decidí que iba a estudiar agronomía. Finalmente, me decidí por kinesiología. Y traductora, siempre quise ser traductora.
Después creí que tenía que ser cocinera. Sentí que sería el orgullo de mi abuela, que me enseñó a hacer buñuelitos de manzana en nuestra panadería de fantasía. Se llamaba Forza Italia.
Hice pastelitos y tragos por un tiempo, pensando que definitivamente, lo mío era la gastronomía. Mi papá compró coctelera y un montón de botellas.
En el lapso de dos años, repartí volantes, vendí trajes de baño y animé fiestas de cumpleaños de nenes chiquitos.
En dos meses termino la carrera de relaciones públicas.
En veintidós años, el resumen más inconexo y menos creíble del mundo.

martes, 8 de septiembre de 2009

Quiero decirles: "NO a ustedes". ¿NO a quiénes?

No a los inútiles predicadores de "su" modo de vivir. No, a las personas que ocupan su tiempo, Y EL NUESTRO (porque tenemos que escucharlos) en dar consejos inútiles sobre cómo vivir la vida, qué hacer y qué no hacer.

Yo puedo entender que, como son más grandes, y la experiencia en la vida, y cuando vos fuiste a comprar el jean yo ya lo había hecho shortcito...y todo eso. Ok, lo entiendo. Pero...¿puedo no tener ganas de bancármelo?

Cuando necesito un consejo lo pido, y si el consejo es acertado, agacho la cabeza y lo acepto. Ahora, la pregunta que me preocupa y me llena el cuerpo de ácido, desde la cabeza al estómago, y de ahí, hasta la punta de las teclas es ¿por qué tengo que escuchar y dejarme evangelizar por la subjetividad pura de un equis, carente de autoridad para que me diga qué hacer?

NO a ustedes, los que van por la calle diciendo "¿y cuándo vas a dejar de fumar? ¿sabés que hace mal, no? Yo lo dejé hace ya veinte años..."
NO a las depiladoras, que te cagan a pedos si en un apuro decidiste tomar el camino más corto y menos doloroso, conocido como la gillete...y NO a tener que bancarse el "ay nena.. qué hiciste.. hiciste cagada? Y ahora como sacamos este enjambre?"
NO a las vendedoras de ropa, que te convencen de que ese color es para vos y se dan vuelta como una tortilla de papa babé cuando vos cambiás de opinión, y todo por el 2% de comisión!!
NO a las viejas, que dicen Yo no entiendo por qué empezaste a trabajar tan joven. Yo a tu edad era una boluda...y mirate, ahora cagaste!
NO a las personas que tienen un título de una carrera tradicional, y creen que las nuevas carreras son una pelotudés. NO, definitivamente NO a ustedes.
NO al consejo irrelevante, no esperado, no pedido, no deseado y finalmente descartado, porque le dijimos NO.

A todos los que predican y nos venden su Biblia, con los diez mandamientos de Cómo ser yo y con ese tono de "una lastima" o "qué picardía"... a todos, y cada uno de ellos, les declaro mi NO.

domingo, 6 de septiembre de 2009

El awareness de los ex en la era digital

¿Qué maldita necesidad tendrán de mantener viva una llama que ya se apagó?

Desde el punto de vista del marketing, -es posible que muchos teóricos no coincidan en esto-la "recordación" o el marketing de marca es lo más difícil de cuantificar. Esto es por el tiempo que transcurre desde el momento en que los clientes ven una publicidad hasta que realizan la compra. Eso da lugar a las campañas de awareness. No se trata de promocionar un producto en especial. No, en este caso, es algo más sutil. Sutil y constante. Se construye con el tiempo, y se nutre de pequeños aportes. El objetivo es estar ahí, presente de algún modo.

Por supuesto, contribuye al objetivo final, de que el cliente compre el producto. Pero el objetivo específico, es simplemente estar, aparecer en la mente de quién nos importa. De ese modo, se estaría logrando el deseado top of mind. Significa, exactamente eso, que cuando se nos pregunta algo relacionado a un tema específico... lo primero que respondamos sea ESO. Claro, podemos nombrar varios, y tener una lista de conceptos, pero lo importante es cuál es el primero.

¿Acciones específicas?

Para entender más este concepto, podemos ver ejemplos concretos. Se trata de un llamadito de atención, mínimo, sutil. No debe demostrar interés directo en la persona. Por que de ese modo no se llamaría awareness, sino... estupidez. Se trata simplemente de una mínima aparición, así como quien no quiere la cosa...
Ejemplo de esto son:

- Mensaje de texto vacío ("ay no se... habré tocado algo...") o sobre un tema superficial que no merece respuesta. Por ejemplo… “Ayer la vi a tu hermana en la calle. Qué loco, no?”
- Llamadito por el cumpleaños de un familiar (no propio. Ojo: el llamado ex-a-ex es simplemente un "must" y podría ser considerado, bajo estos términos como una acción de marketing directo)
- "Toque" o comentario en "una foto en la que apareces" en Facebook
- Mail FOWARDEADO que habla sobre los niños de África y un mensaje de la madre Teresa. En estos casos es muy importante NO poner en copia oculta al destinatario. (El auténtico ex debe demostrar que "sos uno más" en sus contactos)
- Cambio de nicks y fotos de msn con frecuencia.
- Pasar de "conectado" a "no conectado" y al revés dos o tres veces al día.
- Cartita o tarjeta navideña infaltable
- Monitoreo de agenda y acciones futuras o actuales en eventos de Facebook y álbums de fotos. Para de vez en cuando hacer una aparición física al estilo "toco y me voy"; en algún lugar donde el otro pueda estar.

Entonces, nos preguntamos, y comprobamos empíricamente lo anterior:

Pañales?.. Pampers!...
Gaseosa?..Coca!...
Sopa?... Knorr!...
Yogurt?...Ser!...
Desodorante? Dove!....
Ex?..........................!!!!! $%&%$&%$(/)#"#"##!!!!!!!!!!!!

Y acá es donde se ven los resultados. El primer nombre que se te vino a la mente cuando viste esta pregunta, es el que mejor ha llevado a cabo la campaña de awareness. Está bueno detectar estas intrépidas acciones. No para estar a la defensiva, sino simplemente alerta. En resumen: BEWARE!!

viernes, 4 de septiembre de 2009

Simulacro en el centro de la medialuna

Me despierto con un inexplicable, pero deseado alivio. Me cuesta levantarme, pero es viernes. Estamos acostumbrados a justificar todo de esta manera: “Bueno pero hoy es viernes”. No podemos escapar de la dictadura del calendario. Todo lo que se nos cruce por la mente, lo acompañaremos de la palabra “viernes” en algún lugar de la frase. Una frase cuya intencionalidad casi siempre tiende a justificar algo.

Voy caminando a la estación, prendo un cigarrillo y miro el reloj. Igual, sigo sin saber por qué me apuro. Y pienso que, como todos los viernes, en la estación hay feria, entonces voy a tener que esquivar las bombachas, los corpiños, las macetas y el olor a pescado. Y voy pensando todo eso- pero sin enojarme-cuando de repente: " ¡Subíte morocha, que te llevo al trabajo!".

Cuando tengo que explicar quién es él, siempre me meto en un embrollo porque la gente no entiende por qué lo quiero. Entonces prefiero evitarlo. Pero siempre aclaro: "Cuando nos conocimos, yo no tenía dientes". Entonces, la gente empieza a entender. Aunque muchos desconfían, claro.
Me subo al auto, feliz. Es un Fiat color verde que tiene varios años. También está su primo en el auto. Tenemos una confianza que es de verdad inexplicable. Y tampoco es razonable, pero está ahí. Huelo algo raro, como nafta, pero no.
Voy contando mis historias, ellos me cuentan las suyas. Siento que la vida me ha premiado, al ponerme justo en ese lugar, a veinte metros de la estación de tren, y a esa hora. Y no hay pescados ni bombachas, ni pasamanos ni "permiso, permiso". Vamos con las ventanas abiertas, nos reímos de estupideces y hablamos de cómo están nuestras familias, y dónde están nuestros hermanos.

Paramos en una estación de servicio. Ninguno se baja del auto y yo reflexiono en voz alta: "Una vez me dijeron que cuando te detenés a cargar nafta, si la que maneja el auto es mujer, no debe bajarse, pero si sos hombre, te tenés que bajar". El primo sonríe y lo mira con desaprobación burlona. Y entonces continúo con mi reflexión: "¿Y qué pasa cuando la playera es mujer? Nunca nadie formuló nada con respecto al género de quién te atiende". Entonces el conductor se ríe, y se baja.

La chica levanta el capot del auto, revisa, se ensucia. "Ay, se me salió esto..." Él entiende. Tiene mucha paciencia, nunca se enoja. A toda situación irritante, siempre le encuentra algo gracioso. Ajusta todo y se lava las manos con resignada paciencia. Su primo ofrece su ayuda en voz bajita, se queda sentado en el auto y me mira como diciendo "Yo me ofrecí", y se ríe satisfecho.

Es tarde ya, el sol empieza a levantarse, y se siente como primavera, pero no. Implícitamente, nos reímos del género femenino y los autos. Yo también me río. En esta oportunidad, considero que tienen razón. Además es viernes, no tengo ganas de pelear por trivialidades feministas. Igual, tienen razón.

Seguimos andando, ya vamos por Olivos. El auto se queja con un ruido impresionante. Y sumado al del viento, tengo que gritar para seguir la conversación con el primo. Es gracioso, me dice que los hombres a veces son lentos, pero que las mujeres tienen que ser un poco más... No entiendo por qué seguimos con estas discusiones de géneros. Igual me divierten esas formulaciones sin fundamento y más en este momento.

Bajamos de la autopista en Balbín. No conozco la zona muy bien y pienso: "Qué rebuscado, yo hubiera bajado por Cabildo. Él sabrá."
Primera parada: un auto vecino nos advierte que el nuestro está perdiendo nafta. Insuficiente preocupación o excesivo relajo, balizas y pañuelitos. Los dos se ocupan:"Eso que la minita soltó. Se mandó una cagada eh…"

Seguimos andando. Estoy desilusionada, pensé que íbamos a llegar antes. Mentira.
Voy mirando hacia atrás. Seguimos perdiendo nafta y me preocupo. Me pregunto por qué seré tan mecánicamente ignorante. Y "Qué irresponsable que soy. Si a mi me pasa esto, llamo a papá. Qué triste". No nos reímos tanto ahora. Los tres estamos pensando cuánto falta para llegar. Pero igual él se ríe de la chica de la estación de servicio. Y el primo y yo, en silencio, nos agarramos firmemente de un argentinismo tranquilizador "No pasa nada".

Segunda y última parada: tres autos vecinos nos advierten que se está prendiendo fuego el nuestro. Se me viene a la mente un remolino de ideas. No coordino, agarro todo lo que puedo y salgo casi volando del auto. Me late fuerte el corazón y las llamas están consumiendo todo el tren delantero. Él no sabe si tiene un matafuego. Nos alejamos un poco más, y el Fiat en llamas. La gente que va en los colectivos se asoma para mirar y se empieza a construir esa curiosa y espontánea medialuna alrededor de lo que queda de él. Como pasa siempre en la calle cuando hay un suceso fuera de lo normal.

Baja un portero con un matafuego enorme y apaga el fuego. Unos obreros miran desde arriba y nos bajan un balde con agua. Lo que queda del Fiat verde aporta angustia a la situación. Pero estoy tranquila. En realidad no me río por respeto, nada más.
El primo prende un cigarrillo y hace llamadas. Me aconseja que le saque fotos con el celular a toda la situación. Cree que es un buen justificativo para llegar una hora tarde al trabajo. Me voy, no tengo nada más que hacer ahí, y estoy a seis cuadras de la incesante tarea. Tengo unas ganas inmensas de contar lo que pasó. Es una de esas situaciones en las que uno no espera ser el centro de la medialuna, pero después se divierte. Además, es viernes, y nada malo puede pasar.