jueves, 18 de junio de 2009

La teoría de la hipnosis

El entrevistado, autor de esta teoría, no quiso develar su identidad. Es un empresario de XX años de edad (tampoco quiso develarla aunque les aseguro que son dos cifras).

Pero lo importante no es quién es o cuántos años tiene; lo importante es su teoría.

Sorprendente es el hecho de que aún después de admitir que se encontraba en un estado de LEVE ebriedad-dado que podía razonar ordenadamente, no erraba las palabras, ni las sílabas- pudo sostener una teoría, merecedora de adecuada publicidad en los medios.

Dado que aún no poseo la relevancia mediática suficiente para eso, me limito a darle mi humilde espacio “Condenado al éxito” en la nube de datos perdidos en Internet al teórico que elaboró esta teoría.

No se trata de una teoría del tipo "gente tóxica" o algo parecido. No se trata de algo tangible ni fácil de comprender. Por eso voy a hacer mi mejor esfuerzo para que estas teclas puedan traducir mi asombro ante tan luminosa teoría.

La hipnosis, entendida en ciertos ámbitos como la manipulación de Tu Sam, tiene una definición concreta y de diccionario:

“La hipnosis es una condición fisiológica en la cual todas las personas pueden ser inducidas a mostrar varias diferencias en su pensamiento y conducta. Aunque algunos individuos experimentan un incremento en su estado de conciencia, no es igual para cada persona particular”.

El teórico anónimo (a partir de ahora T.A.) develó la otra cara de la hipnosis. Sostiene que no hay que ser Tu Sam para desarrollar esta habilidad. Y no tenemos que estar dormidos para caer.

Las personas que hipnotizan pueden estar por ahí, en cualquier ámbito de la vida, aunque parezcan inocentes. En realidad, su intención no tiene por qué ser conciente, pero el efecto que causa puede ser grave.

La víctima de la hipnosis es aquella persona que escucha el mensaje, se deja llevar, y-lo crea o no- permite que esa información que ingresa a su cerebro (por parte del hipnotizador) modifique su conducta, acabe con su energía y le impida seguir con su vida normal (por lo menos por un tiempo).

Hipnotizador aquél que habla por hablar, sin ningún sentido ni intención clara, que nos roba el tiempo con palabras, pero sin mensaje claro. Sin objetivo alguno.

Una persona con mala energía puede hipnotizarnos, solamente porque llamamos su atención por alguna razón, o porque tiene envidia. Quizás porque es esa persona quién quiere llamar nuestra atención, o por hacerse notar, quizás por necesidad de auto halagarse, o de crear intriga sobre su persona.
Quién sabe por qué o cuáles serán finalmente sus intenciones.
Lo que sí podemos asegurar es que la víctima de la hipnosis sufre un bloqueo en su cerebro, que monopoliza sus pensamientos, agotando su capacidad para depositar su energía en otras cosas.

"Los medios muchas veces nos hipnotizan. Los políticos hipnotizan, e influyen en nuestro curso de acción. Inclusive, a veces, otro fenómeno de hipnosis, es lo que comúnmente llamamos amor" declaró T.A.

Es decir, probablemente no haya 100% de mala intención en quién hipnotiza. Pero si no estamos alerta, podemos permanecer hipnotizados de por vida, sin pisar el mundo real.

¿Cuántas veces conocemos a alguien que nos parece que está pisando otro suelo? Sus acciones son tan inciertas y erradas, sus pasos equivocados y a veces no escucha ni piensa. ¿Alguna vez ha estado frente a la presencia de un individuo en un estado constante de hipnosis? Yo si. Y ahora que lo pienso, se me vienen cada vez más y más personas, que en ciertas circunstancias han estado bajo estos efectos. (Doña Rosa, por favor, no piense que es mal de ojo…buen, está bien, piense lo que quiera-no me propongo hipnotizar a nadie)

Cuando uno sale de su propio estado de hipnosis (nos pasa a todos alguna vez me parece) y descubre a alguien así, da la impresión de no estar en este mundo, pisando esta misma tierra.

Atención entonces. T.A. aconseja ir por la vida precavido, alerta. Pero sin paranoia. Simplemente tratando de que todos esos “yo” internos que tenemos, despierten en el momento adecuado, ayudándonos a no caer en posibles estados de hipnosis.

Como último consejo, el sabio autor afirma que la única solución es vivir con las cosas simples
que nos provee la vida: charlar con un amigo o con un hermano, mirar por la ventana y ver que es un lindo día, tomar un vaso de Fernet, salir a caminar, leer un libro, escuchar una linda canción…

Mi consejo personal a T.A. es que se postule a presidente, o que por lo menos escriba un libro, o que sea profesor de alguna materia de alguna universidad.

Feliz día papá…

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