viernes, 18 de septiembre de 2009

en el tren

Cuando tenía 8 años, mi maestra de tercer grado, Daniela, quién ya me había traumado en segundo grado cuando me dijo que yo no sabía pintar (cuánta razón tenía), preguntó en una clase de matemática qué otro modo de expresar los números decimales existía. Aseguró que le iba a poner un diez al que respondiera eso. Y yo dije "fracciones". No me explico de donde salió esa palabra, porque sinceramente, me enteré en ese mismo momento. Por eso me acuerdo tan claramente de eso, catorce años después. (¿catorce son?)
En la época dónde todas eran púberes, yo era una nena. No se que tiene que ver eso, pero no importa.
Cuando tenía quince años, la profesora de biología nos pidió que nos aprendieramos una tabla complejísima, con todas las hormonas , y qué funciones tenía cada una. Yo lo estudié porque era nueva en el colegio, y no quería arrancar mal. Todas las hormonas me estudié. No me olvidé de ninguna. Me tomó lección y me puso un diez. Después todos mis nuevos compañeros me aplaudieron y fui nerd por un tiempo. Aunque todavía conservo rasgos nerd que no voy a negar. Y olfa también. Si, ¿y? Me fascina. Es un tema resuelto.
A los dieciseis o diecisiete la profesora de química nos seleccionó para participar en la olimpíada de química. No me acuerdo si salí primera o segunda. Pero fui nerd por un tiempo más. Y a mi papá seguramente se le cayó la baba.
A los dieciocho, mi primer fracaso de la mano de los números. Hicimos un desastre. Estudiamos los logaritmos y las tangentes, para después terminar robando el exámen. Nos creíamos que eramos lo máximo.
Por unos meses pensé que quería ser física-médica. Después decidí que iba a estudiar agronomía. Finalmente, me decidí por kinesiología. Y traductora, siempre quise ser traductora.
Después creí que tenía que ser cocinera. Sentí que sería el orgullo de mi abuela, que me enseñó a hacer buñuelitos de manzana en nuestra panadería de fantasía. Se llamaba Forza Italia.
Hice pastelitos y tragos por un tiempo, pensando que definitivamente, lo mío era la gastronomía. Mi papá compró coctelera y un montón de botellas.
En el lapso de dos años, repartí volantes, vendí trajes de baño y animé fiestas de cumpleaños de nenes chiquitos.
En dos meses termino la carrera de relaciones públicas.
En veintidós años, el resumen más inconexo y menos creíble del mundo.

1 comentarios:

Cecilia Cielo dijo...

Yo sigo poniéndole fichas a Forza Italia. Qué querés que te diga?

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